Digna tarde para recibir esa visita inesperada y otra vez, esa su calida mirada.
Faltaba poco para que el atardecer empezara, asi que aun podia sentirse
ese sol mañanero y el intento de sol de tarde. Las gotas de la brisa
marina, esa humedad pequeña y relativa, acariciaba mi rostro y el viento
jugueteaba con mis cabellos. La fresca sombra que me daba una pequeña
cantidad de arboles hacia de ese momento, perfecto para ese encuentro.
Su vestido amarillo que se meneaba al compas de la naturaleza, su
silueta bañada por los rayos del sol y opacada por momentos por las
sombras de los arboles, su sombrero sujetado por una de sus manos y su
cabello ido a propia voluntad.
Las hojas caian, parecia otoño, pero
era pleno verano. Hace cuanto que no la veia, hace cuanto que no nos
veiamos y tenia que aceptar, la extrañe todo el tiempo, la extrañária
todo este tiempo que estariamos juntos y la extrañaria aun mas, cuando
me vuelva a dejar.
Esos labios rojos, su mirada color sol y esa sonrisa tan suelta que me aterraba.
¿Desde cuando la habia amado asi?
Su aroma que me traia el recuerdo de tiempos lejanos, su peculiar
calides y su presencia me reconfortaban de una amnera unica. Tenía aun
las cicatrices en mi brazo derecho, que me haria aquella noche junto a
ella. Mi cigarro se acababa y tendria que prender otro.
Un sorbo de ron para tragarme la emocion de su retorno.
Su saludo fue directo y profundo, las sombras avanzaban lentamente su curso en el tiempo y el sol no era ajeno a ese fenomeno.
Las palabras y frases fluian libres. Nos sentamos al pie de un cerezo
que nos arrullaba en una sombra roja y la conversacion continuo.
Algo molestaba e inquietaba mi ser, inquietaba y me impacientaba.
Vicious. Ese nombre siempre vendria con ella acompañándola por toda la
eternidad, aun de muertos, se que ese nombre me perseguiria.
Maldicion de maldiciones, la mas pura maldad con fin de gusto propio.
Esta tranquilidad solo era el inicio de un caos de cantidades gigantescas, desproporcionales a todo orden y equilibrio normal.
Mi mente era acechada por demonios puros y seria atacada por el mismo aberno.
Solo su sonrisa me tranquilizaba, era el inicio del fin, mis cicatrices
lo sabian. El sol era rojo, la sombra era oscura, y las hojas eran
barridas por una suave corriente de aire.
Se recosto junto a mi, bebio un poco de ron y prendio un cigarro.
Deberia de enfrascar este momento y hacerlo eterno, pero no soy Cronos, soy un humano y he de vivir con esto.
Otro sorbo de ron. Que trago para más amargo.
Los finales casi nunca suelen ser felices, pero el inicio de este fin, a
pesar del sabor amargo de las noticias, me sumergian en un sabor dulce,
del que no queria salir.
Su mano encontro la mia y mis labios buscaron los suyos.
Esta noche es mia, no la dejare escabullirse de entre mis manos.
Un par de colillas de cigarro eran barridas con un conjunto de hojas hacia el
infinito, el Sol ya estaba descansando en las profundidades del mar, la
Luna estaba radiante partiendo el cielo y una pareja caminaba a una
perdicion suave, tomadas de la mano. Criaturas de Baco.
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