domingo, 15 de octubre de 2017

Yakul

"Vete a la reconcha de tu madre, ¿quieres? Por favor, que ya tengo suficiente de toda tu cojudes." Esas palabras seguían resonando en mi interior. ¿Cuándo fue que se jodio todo? Era triste recordarlo caray, daba pena, lo mejor era no pensar en eso pero y como no tambien, si tanta capacidad y potencial era derrochado por inmadureces, por orgullo, por cojudeces.
La mejor maestra, es la vida y así será siempre. Lo que te pasa le pasa al resto, le pasa a los demás, ya que todos somos humanos, personas que sufrimos, padecemos lo mismo; solo que nuestro egocentrismo, ese orgullo vano nos hace creer que nuestros problemas son más importantes, más trascendentales para con el mundo y solemos armar un drama descomunal en nuestras mentes, drama que solo nos nubla y aleja de lo que realmente es bueno y de lo que realmente merece ser vivido y gozado.
Eudaimonia. Distimia.
Es la vida misma, la que me habia enseñado a ya no vivir más en el pasado, mucho menos en el futuro, así que deje de pensar en aquellas palabras y de toda la situación en si. Si en algún momento me alcanzaría, pues que se diese solo, ya habia derramado muchos años en la anterioridad, generando y forzando situaciones insulsas, es por eso mismo tambien que le dije esas palabras.
Me harte de la mierda de la vida. Soy muy paciente pero todo se agota y mi paciencia tambien, si algo me agobia, lo mando a la mierda.
Caminaba, me dirigía a la casa de Vicious. Le daría caza esta noche, no había porque esperar más. El tiempo había llegado.
Prendí un toscano que me quedaba en el bolsillo de la chaqueta, me até bien las botas. Sentí que alguien gritaba mi nombre.
Las nubes cubrían todo, la ciudad empezaba a oscurecerse, corría un viento helado y esas nubes que cubrían la urbe, amenazaban con mojar todo bajo ellas.
Un hombre, con las manos en los bolsillos y la mirada fija en lo que tiene en frente, camina decidido bajo esas nubes. Dobla esquinas, sube y baja gradas. Sus pasos y su mirada dislumbran una decisión tomada. Seguro de su destino, se dirige hacia el.
¿Qué vuelve a un hombre un tempano? ¿Qué podría destrozar una vida, un alma?
Vicious de mierda, canalla hijo de puta, no puedo creer como es que uno es tan hipocrita, tan vil y mentiroso en finjir tantas cosas solo por egoismo. No hay día más hermoso que el de hoy para finalizar todo esto, así se me vaya la vida en ello, no es la muerte a la que temo si no al tiempo, que se me escurre entre los dedos a cada minuto que pasa y no puedo permitir que me siga ganando.
Si alguna vez fallé, si alguna vez me equivoqué, ¿acaso no enmende ya mis errores? He viajado a los picos más altos y me he dejado caer al aberno, a las catacumbas y grietas mas profundas de este mundo, solo para redimir mis errores y pecados, para que me siga doliendo esta herida. ¡Mierda! Hé de acabarlo con todo este mismo día. Hé de hacerlo.
Hay tanto para hacer por este mundo, así que hé de curar esta herida que me está drenando la vida a cada segundo y podré al fin, ayudar a mi mundo a curar sus grandes enfermedades, su más grande virus: los humanos.
Del cielo cáen lagrimas de todo el mundo, cáen gotas de lluvia que empiezan a limpiar todo. Un vapor gris se levanta de las calles que calientes, evaporan esas lágrimas que cáen al pavimento. Son como fantasmas, son figuras que se entremesclan entre ellas.
Hay un toscano que está siendo mojado. El hombre del toscano en los labios tiene los cabellos en el rostro, los lentes empañados, un escalofrio corre por su espalda al sentir el frio que se apodera de todo.
Es aqui cuando lo maravilloso ocurre y los milagros, como los denominamos nosotros los humanos a los sucesos indescriptibles, suceden y el Yáganat se hace presente.
El humano se hace divino.
¡Un milagro!
Que no es más que un hombre cumpliendo su destino.
Maravilla de maravillas, lo inexplicable en carne y hueso.
Alguien llora, alguien se lamenta de los errores, alguien tiene un peso en los hombros con el que aun no puede lidiar, pero ese alguien ya no es más el hombre del toscano en los labios. No. Ya no es él el que llora, porque ahora, él es el de la sonrisa eterna y compasiva, el de la espalda ancha y humilde con ojos de verdad.
Es un hombre que conoce su destino y está cumpliendolo. No existe futuro ni pasado, es el presente, tan solo eso: el presente.
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¿Qué podría esperar de ustedes, zanganos de mierda? Nunca espero nada y siempre hallan una manera de decepcionarme. ¡Eh Lucius! Sacalos de mi vista por favor. Tráe higados para Charka, tiene hambre.
La lluvia siempre abre el apetito del buitre Charka, animal enorme que descansa a la derecha de Vicious.
Vicious, que hombre para más corrompido y depravado, desde su concepción solo trajo dolor y desgracias al mundo.
Sentado sobre una silla enorme de madera caoba, se apoya sobre su bastón que tambien le sirve de arma. Sus cabellos largos le cubren la cara. Con una mano despeja su visión de sus propios mechones y mira a travez del vitral a la lluvia apoderarse de todo lo que se encuentra fuera de su recinto.
Se hace presente un lacayo con una bandeja llena de higados de res, se acerca y los pone bajo las patas de Charka. El buitre grita y estira el pescuezo. Se avalanza sobre los higados.
El mismo hombre empieza a retirarse, no sin antes ver de reojo a Vicious que yace ensimismado en sus pensamientos, advierte en su mirada un pensamiento que sabe está inquietandolo. Se vá, su vida corre peligro de seguir ahí.
Te siento, se que estás viniendo. Cuánto tardaste en tomar tu decisión, eh.
Hoy morirá un hombre y la historia del mundo no cambiará, todo seguirá igual que siempre. Siempre.

sábado, 14 de octubre de 2017

Bacanales

Digna tarde para recibir esa visita inesperada y otra vez, esa su calida mirada.
Faltaba poco para que el atardecer empezara, asi que aun podia sentirse ese sol mañanero y el intento de sol de tarde. Las gotas de la brisa marina, esa humedad pequeña y relativa, acariciaba mi rostro y el viento jugueteaba con mis cabellos. La fresca sombra que me daba una pequeña cantidad de arboles hacia de ese momento, perfecto para ese encuentro.
Su vestido amarillo que se meneaba al compas de la naturaleza, su silueta bañada por los rayos del sol y opacada por momentos por las sombras de los arboles, su sombrero sujetado por una de sus manos y su cabello ido a propia voluntad.
Las hojas caian, parecia otoño, pero era pleno verano. Hace cuanto que no la veia, hace cuanto que no nos veiamos y tenia que aceptar, la extrañe todo el tiempo, la extrañária todo este tiempo que estariamos juntos y la extrañaria aun mas, cuando me vuelva a dejar.
Esos labios rojos, su mirada color sol y esa sonrisa tan suelta que me aterraba.
¿Desde cuando la habia amado asi?
Su aroma que me traia el recuerdo de tiempos lejanos, su peculiar calides y su presencia me reconfortaban de una amnera unica. Tenía aun las cicatrices en mi brazo derecho, que me haria aquella noche junto a ella. Mi cigarro se acababa y tendria que prender otro.
Un sorbo de ron para tragarme la emocion de su retorno.
Su saludo fue directo y profundo, las sombras avanzaban lentamente su curso en el tiempo y el sol no era ajeno a ese fenomeno.
Las palabras y frases fluian libres. Nos sentamos al pie de un cerezo que nos arrullaba en una sombra roja y la conversacion continuo.
Algo molestaba e inquietaba mi ser, inquietaba y me impacientaba. Vicious. Ese nombre siempre vendria con ella acompañándola por toda la eternidad, aun de muertos, se que ese nombre me perseguiria.
Maldicion de maldiciones, la mas pura maldad con fin de gusto propio.
Esta tranquilidad solo era el inicio de un caos de cantidades gigantescas, desproporcionales a todo orden y equilibrio normal.
Mi mente era acechada por demonios puros y seria atacada por el mismo aberno.
Solo su sonrisa me tranquilizaba, era el inicio del fin, mis cicatrices lo sabian. El sol era rojo, la sombra era oscura, y las hojas eran barridas por una suave corriente de aire.
Se recosto junto a mi, bebio un poco de ron y prendio un cigarro.
Deberia de enfrascar este momento y hacerlo eterno, pero no soy Cronos, soy un humano y he de vivir con esto.
Otro sorbo de ron. Que trago para más amargo.
Los finales casi nunca suelen ser felices, pero el inicio de este fin, a pesar del sabor amargo de las noticias, me sumergian en un sabor dulce, del que no queria salir.
Su mano encontro la mia y mis labios buscaron los suyos.
Esta noche es mia, no la dejare escabullirse de entre mis manos.
Un par de colillas de cigarro eran barridas con un conjunto de hojas hacia el infinito, el Sol ya estaba descansando en las profundidades del mar, la Luna estaba radiante partiendo el cielo y una pareja caminaba a una perdicion suave, tomadas de la mano. Criaturas de Baco.